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Se anticipan y, para colmo, se olvidan de nuestro entrañable Baltasar

Se anticipan y, para colmo, se olvidan de nuestro entrañable Baltasar

Por José María Martínez Gallego

miércoles 02 de noviembre de 2016, 15:22h

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Aún faltan casi dos meses para la Epifanía, uséase, la Adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús (para los no muy leídos o no usuarios de las tradiciones cristianas) y la Real Casa de la Moneda del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la Royal Mint, se ha adelantado a la fiesta infantil por antonomasia con una reiterativa moneda navideña.

Es la primera vez en su historia que la Ceca de Llantrisant en Gales, acuña y pone a disposición de los coleccionistas una moneda conmemorativa dedicada a la Navidad. A la doble Navidad, diría yo ya que en sus leyendas en el reverso reitera la celebración con el británico “The Nativity” y la acepción inglesa “Chritsmas”, que como todo el mundo sabe (es un suponer muy caritativo) significa “La Navidad” y “Navidades”. Vamos, que para julio del próximo año sacarán una moneda dedicada al “Verano Veraniego” o algo así.

Pero la cosa no está en la reiteración. Por mí, como si quieren poner tres veces en la leyenda algo así como: “The Nativity, Chritsmas, Xmas…” No, lo peor de esta adelantada emisión inglesa es la imagen que aparece en el reverso de la moneda de plata con valor de 20 libras: nada menos que los supuestos tres Reyes Magos de Oriente o sabios de Oriente o como cada quién quiera denominarles…

Resulta que la imagen de dicho reverso, diseñada por el obispo anglicano de Gales, Gregory Kenneth Cameron, contempla una escena en la que la Madre de Dios, la Vírgen María sostiene en su regazo al Niño Jesús, sentada sobre un cojín en un trono, imagen no recogida en ninguna iconografía pictórica. Frente a ella, tres figuras coronadas como reyes portando lo que se supone como oro, incienso y mirra. Sobre ellos una estrella.

Las figuras de los supuestos Reyes Magos aparecen rodeadas de una aureola de santidad que de ninguna manera se adapta a la iconografía universal de los sabios de Oriente. Así mismo, ninguna de las tres figuras se muestra en el grabado del reverso como de raza negra, imagen obligada desde la Edad Media en cualquier pintura, escultura, bajo relieve u obra artística universal.

No cabe duda que la libertad creativa del obispo anglicano ha sido total, reinventando los personajes de una escena del Nuevo Testamento, eliminando la milenaria figura de un rey Baltasar de raza negra. Por supuesto que no pretendemos tildar de racista al obispo anglicano. Simplemente llama la atención que en estos buenos tiempos anti apartheid, que afortunadamente corren en nuestros días, los ingleses o galeses, lo mismo me da que me da lo mismo, se olviden de Baltasar. Estadísticamente el Rey Mago favorito de los niños en sus encíclicas destinadas a la petición de juguetes “porque me he portado casi bien…”

Muy mal, Mr. obispo anglicano muy mal. Le recuerdo que en el Reino Unido, y no digamos nada de la Commonwealth hay millones de súbditos de Su Graciosa Majestad (no entenderé nunca el adjetivo “Graciosa” si Isabelita la second es más seca que la mojama) de raza negra y muy negra. Le invitaría a venir por los madriles el próximo 5 de enero para que disfrutara con decenas de miles de niños y sus familiares de la Cabalgata de Reyes, pero como no hay certeza de que la “Bruja Piruja” la autorice le mandaré por mail una foto de otros años con un Rey Baltasar negro como el “betún” con el que le maquillan saludando a los alborozados niños que soñarán esa noche con la ilusión de cientos de años.

Váyase usted a paseo, Mr. Cameron. Y cuidado si se cruza con un rey negro, que a lo mejor es el rey Mswati III, monarca de Suazilandia.

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